jueves, 22 de febrero de 2018

Pastel de Queso Japonés


Parece ser que el pastel de queso japonés viene de Osaca (Japón), que se hizo viral en su día en las redes, gracias a una youtuber japonesa.

 Su textura es suave, blanda y tierna por el procedimiento por montar las claras a punto de nieve,
 y mezclar suavemente y con movimientos envolventes para lograr una textura única:
 su consistencia parece de gelatina, y en la boca parece una nube de algodón.

 Tiene un sabor suave, delicado y no es dulzón.

 Si os gustan las tartas de queso,
 este pastel pasará a formar parte de vuestros preferidos. ¡¡Seguro!! :-)


Preliminares para la cocción del pastel


- Precalentar el horno a 170º y meter una bandeja amplia en la que quepa el molde en el que se vaya a hornear la tarta (se puede utilizar la bandeja del horno).

- El agua tiene que estar muy caliente cuando se meta el molde, y éste debe quedar cubierto unos 3 cm.

- Forrar el molde con papel vegetal. Untar con mantequilla tanto el fondo como las paredes. Recortar un círculo del tamaño de la base del molde, y forrar también las paredes del interior cortando el papel unos centímetros más alto que el molde, ya que este pastel crece bastante al cocer, aunque cuando se enfría, vuelve a bajar.

- Si el molde fuera desmontable, forrar éste por fuera con papel de plata, para evitar que el agua pueda entrar.




- El pastel se cocerá a  170º al principio durante 15 minutos, y pasados éstos, el resto de la cocción se hará a 160º. Dependiendo de los hornos, el tiempo de cocción podrá ser de unos 45/50 minutos. (Se sabrá que está cocido, pinchando el pastel en el centro. Si la aguja sale seca, es la prueba de que la cocción ha terminado).

- Una vez que el pastel esté cocido, dejarlo dentro del horno con la puerta entreabierta unos 15 minutos. Esto se hace para evitar que con el cambio brusco de temperatura se agriete o pierda su forma (aunque se ésto sucede, la presentación no será tan perfecta, pero estará igual de rico).



Ingredientes


- 6 huevos
- 140 g. de azúcar
- 1/2 cucharadita de cremor tártaro
- 250 g. de queso crema
- 50 g. de mantequilla en pomada
- 100 ml. de leche
- zumo y ralladura de 1/2 limón
- 60 g. de harina de trigo
- 60 g. de maicena
- una pizca de sal



Preparación con Thermomix


- Separar las claras de las yemas de los huevos.

- Poner la mariposa las cuchillas para montar las claras (el vaso tiene que estar muy limpio; si tiene algo de grasa, las claras no montan).

- Echar las claras en el vaso, la mitad del azúcar y el cremor tártaro (si no se dispone de él, se añaden unas gotas de limón y un poco de sal, o un sobre blanco de gasificante de mercadona). Batir en V.4 sin tiempo, hasta ver que las claras están firmes.



- Retirar la mariposa y sacar las claras montadas a un recipiente. Reservar.

- Sin lavar el vaso, poner el queso crema, resto de azúcar, mantequilla, yemas, leche, zumo y ralladura de limón. Programar 30 s. - V.4.

- Añadir la harina, maicena y sal tamizadas y programar 20 s. - V.4

- Verter la mezcla en otro recipiente, e ir añadiendo las claras montadas poco a poco (en 3 ó 4 veces) con movimientos suaves y envolventes hasta obtener una mezcla homogénea.

- Verter el contenido en el molde reservado y meter al horno, en la bandeja del agua hirviendo, a 170º durante 15 minutos (tal y como explico al principio de la receta).

- Pasado este tiempo bajar la temperatura a 160º y continuar la cocción 30 minutos más (o hasta que al pinchar el pastel en el centro, la aguja salga seca).

- Apagar el horno, entreabrir un poco la puerta, y dejar el pastel dentro 15 minutos más.

- Pasado este tiempo, sacar del horno sobre una rejilla metálica y no desmoldar hasta que temple.

- Sacar del molde, quitar los papeles, y dejar enfriar totalmente sobre la rejilla.

- Espolvorear con azúcar glas y adornar al gusto para la presentación.




viernes, 16 de febrero de 2018

Tarta de Queso con Lunares de Chocolate


En casa, las tartas de queso tienen gran aceptación, pero si además, se combina con chocolate, 
el éxito está asegurado :-)

Para ver otras tartas de queso y chocolate, pinchar encima del nombre y os llevará a la receta:


Ingredientes para la Base


- 220 g. de galletas tipo chiquilín (1 paquete)
- 2 cucharadas de cacao puro
- 100 g. de mantequilla fundida


Ingredientes para la Crema


- 500 g. de queso fresco
- 120 g. de azúcar
- 150 g. de nata
- 1 cucharada de extracto de vainilla
- una pizca de sal
- 2 huevos
- 100 g. de chocolate fondant


Preparación con Thermomix


- Forrar un molde de 20 x 20 con papel vegetal y dejar a la espera.

- Echar en el vaso de la Thermomix las galletas y el cacao. Programar: 10 s. - V. 8

- Fundir la mantequilla en el microondas y añadir a las galletas:  15 s. - V. 4

- Distribuir la mezcla de galleta y mantequilla en la base del molde, apretando con una cuchara para que resulte una base compacta. Reservar en el frigorífico.

- Limpiar un poco el vaso de la thermomix y poner el queso y el azúcar. Batir hasta obtener una crema: 40 s. - V. 4.

- Añadir la nata, vainilla y sal y batir de nuevo: 30 s. - V. 4.

- Programar V. 4 sin tiempo e ir añadiendo los huevos de uno en uno. No añadir el siguiente, hasta que no se haya integrado bien el anterior.

- Sacar 200 g. de crema y verter el resto sobre la base de galletas.

- Fundir el chocolate al baño maría o en el microondas y mezclar con los 200 g. de crema reservada.

- Verter esta mezcla en una manga pastelera con boquilla no muy grande, e ir formando los lunares repartidos por toda la tarta.

- Meter en horno precalentado a 160º durante 1 hora, pasada la cual, se comprueba si está cocido pinchando en el centro con una brocheta. Si ésta sale limpia, la tarta estará cocida. De no ser así, dejarla unos minutos más.

- Una vez cocida, apagar el horno y dejar la puerta entreabierta con la tarta dentro durante 30 minutos, para evitar que se cuartee con el cambio de temperatura.

- Sacar del horno y dejar templar sobre una rejilla sin sacar del molde.

- Cuando se pueda manipular, sin que rompa, sacar del molde y dejar enfriar totalmente sobre la rejilla.

- Una vez que esté fría, meter en el frigorífico unas horas (mejor de un día para otro).