lunes, 22 de enero de 2018

Sopa de Ajo Tradicional


La sopa de ajo es un plato tradicional principalmente de Castilla y León,
 aunque se puede encontrar por toda la geografía española.

En una época triste de nuestra historia,
 ha sido un plato muy humilde que ayudó a quitar hambre a muchas familias
 ya que con pan duro, ajos, pimentón y agua, se disponía de un primer plato rico, saludable y reconfortante.
 Si se tenía la suerte de tener gallinas, se le agregaba huevo escalfado al final de la cocción.

  Hoy en día se pueden encontrar muchas variantes, añadiendo jamón, chorizo, bacalao...
 Hay quien enriquece el caldo con carne o pollo, pero ya de por sí, es tan sabrosa que, según nuestro gusto, en este caso, no merece la pena emplear más tiempo ni más ingredientes
 para disfrutar de una sopa exquisita y que siempre sienta bien.

 En esta ocasión, la receta está elaborada de forma tradicional, pero si os resulta más sencillo,
 también la tengo publicada con Themomix (ver receta).

Ingredientes



- 130 g. de pan de 2 ó 3 días
- 8 dientes de ajo
- 1 guindilla cayena
- 100 g. de jamón serrano cortado en taquitos pequeños
- 1 cucharada de pimentón
- 2,5 l. de agua 
- 4 huevos (1 por persona)
- sal


Preparación



- Cortar el pan en rebanadas muy finas y dejar a la espera. 



- Picar los dientes de ajo en láminas finas y sofreir un poco con la cayena en un buen aceite de oliva, (con cuidado que no se quemen).

- Cuando los ajos empiecen a tomar color, incorporar el jamón y el pimentón y rehogar un poco, con cuidado de que el pimentón no se queme, pues el pimentón quemado amarga y arruinaría la sopa.

- Añadir las sopas de pan y rehogar el conjunto para que se impregnen bien los sabores.

- Cubrir con el agua, añadir la sal y dejar cocer a fuego lento durante 30 minutos.

- Pasado este tiempo, batir los huevos ligeramente e incorporarlos a la sopa.

- Remover para integrar todos los ingredientes y rectificar de sal.

- Apagar el fuego y dejar reposar un poco antes de servir.




jueves, 18 de enero de 2018

Galletas de Queso Rellenas de Dulce de Moras


tomé nota y me puse manos a la obra de inmediato porque la pinta no podía ser más tentadora.

 Desde entonces, ya las repetí en varias ocasiones porque nos encantaron.

 La masa no es complicada. Se deja amasar y manipular con facilidad, y se prestan a utilizar el relleno que más nos guste, o tengamos por casa.

 En este caso, puesto que tengo bastante mermelada de moras casera, ha sido el relleno elegido
 y el contraste del dulzor de la masa con cierta acidez de las moras, dan como resultado un bocado exquisito.

 Me he tomado la libertad de cambiar la forma y el nombre del postre
 (me resultaba más fácil, tanto la elaboración como localizarlas posteriormente en el índice),
 pero os recomiendo que paséis por La cocina de Samira.

 Os atrapará la cantidad de platos ricos y atractivos que ella elabora, así como todo lo que nos cuenta y comparte con sus seguidores. ¡¡Gracias Bego :-)!!



Ingredientes


- 500 g. de harina
- 200 g. de mantequilla a temperatura ambiente
- 200 g. de queso tipo philadelphia
- ralladura de 1 naranja o limón
- 50 g. de azúcar
- una pizca de sal
- 1 huevo batido para pincelar
- dulce de moras (o cabello de ángel, crema de cacao, frutos secos, etc)
- azúcar glas para espolvorear


Preparación


- Poner la harina en un bol amplio. Hacer un hueco en el centro e incorporar el resto de ingredientes.

- Amasar hasta logar una textura suave y elástica. (Dependiendo de las harinas, quizás se necesite un poco más).

- Envolver la masa en papel film y meter en el frigorífico hasta que la mantequilla se endurezca un poco, y poder trabajar la masa con más facilidad.

- Cuando la masa haya reposado, espolvorear la mesa de trabajo con un poco de harina y estirar hasta que quede bastante fina (se puede estirar entre dos papeles de horno o papel film, si os resulta más cómodo).

- Cortar con un cortapastas círculos y rellenar con el dulce de moras.

- Doblar la masa como si fueran empanadillas.

- Cerrar los bordes con un tenedor y pincelar con el huevo batido.

- Meter en horno precalentado a 180º  unos 15 minutos o hasta ver que empiezan a dorarse.

- Sacar del horno y poner sobre una rejilla metálica.

- Espolvorear con azúcar glas y dejar que enfrien.